Muestra la semblanza de Emilio Herrera Muestra la producción sobre Torreón de Emilio Herrera Muestra producción literaria de Emilio Herrera Muestra archivos de voz de Emilio Herrera
pdf visitas home
No quiero más riquezas en estos días
que este racimo de palabras puras,
recogidas, ayer, en las alturas
de mis vastas y verdes serranías
 
Muestra Mirajes Muestra Arenillas del Nazas Muestra Pequeñeces Muestra Párrafos diversos Muestra Poesía y Reflexiones Muestra Rimas de los jueves Muestra Cartas Hebdomarias Muestra Otras publicaciones
   

Producción literaria

Nació don Emilio Herrera Muñoz el 4 de marzo de 1916 en el poblado lagunero de Sacramento, Dgo. que hoy lleva el nombre de Gregorio García, Durango, siendo hijo de D Severiano Herrera Escobedo, natural de la hacienda de “La Jaula de Arriba” Zac. y de doña Consuelo Muñoz Almeda, nativa de la vecina Gómez Palacio, Dgo. Los abuelos paternos de D. Emilio Fueron D José María Herrera y doña Dolores Escobedo y los maternos D Zeferino Muñoz y doña Francisca Almeda.

Como doña Consuelo Muñoz Almeda de Herrera, madre de D Emilio muriera cuando éste apenas tenía un año de edad, desde entonces vivió en Torreón con sus tíos D Manuel Hoyos Gutiérrez de origen español y Doña Emilia Herrera Escobedo hermana de su padre.

Sus estudios

Llegado a la edad escolar fue inscrito en el colegio Liceo Morelos donde cursó su instrucción primaria con excelentes calificaciones ya que su aplicación e inteligencia fueron manifiestos desde sus primeros años de escolaridad.

Después ingresó a la famosa, en Torreón, Escuela Comercial Treviño, donde hizo sus estudios comerciales, hasta recibirse de contador privado.

Ya terminados  sus estudios de comercio y contabilidad comenzó a trabajar en el gran almacén de ropa “Los precios de México” donde ocupaba el puesto de ayudante de contador y luego de apoderado general.

De la negociación mencionada pasó a otro importante almacén de ropa que era “El Puerto de Liverpool” cuyo principal accionista era Don Carlos Volkhaussen, ocupando el puesto de Gerente de Ventas, llegando con los años a Director General y accionista.

En la Cámara Nacional de Comercio de Torreón desempeñó en varias ocasiones el cargo de consejero así como el de secretario.

En el periodismo

A los 21 años de edad por el año de 1937, comenzó su carrera de periodismo como colaborador del diario “El Siglo de Torreón”.

Por el año de 1943 fue socio fundador de ALPEC, Asociación Lagunera Pro-Comunidad, antecesora de la “Cámara Junior de Torreón A.C.” que se fundó, tal vez a finales de ese mismo año o principios de 1944 y de la que Emilio fue socio fundador,  varias veces consejero y secretario y en un  período, presidente.

Por los años cuarenta  ingresó como socio del Club de Leones de Torreón A.C. del que fue varias veces secretario y un período presidente, además de editor de la revista del mencionado club.

En 1943 fue fundador y director de la revista “Acción Lagunera” juntamente con Pablo C. Moreno Vivero y Alejandro Bassol, con un tiraje mensual que duró hasta 1945 año en el que dejó de existir.

Por ese mismo año de 1945 se funda el “Liceo de la Laguna” del que fue socio fundador

Poco después siguió la creación del “Ateneo Lagunero” del que fue socio fundador.

Sus libros y otras publicaciones

Por el año de 1948, don Emilio fue colaborador de la Revista Cauce de la que he hablado en otros capítulos de este libro y particularmente en el del Lic. Federico Elizondo Saucedo. Pues bien, de esta primera etapa de Cauce, cuyo primer número fue de agosto y septiembre del año citado y se editó hasta 1949 siendo ejemplares que se distribuían en varias partes del país y del extranjero con  muy buena aceptación.

Después vino   ”Nuevo Cauce” del que se publicaron 8 números de Julio de 1965 a Junio de 1968 habiéndose publicado también algunos libros patrocinados por “Cauce”.

El año de 1945 vio la luz el libro de D. Emilio Herrera Muñoz “Las arenillas del Nazas”  Otros libros de D. Emilio o plaquetas han sido “La pobre fea”, “El signo ardiente” ”Vuelto a nacer” “Mi ciudad”, Y “El séptimo día” Plaquetas, y  el libro “Postales camineras”.

De “Arenillas del Nazas” cuya edición original ya dije que fue en 1945, se hizo una segunda edición por el Departamento de Arte y Cultura del Municipio de Torreón en 1982.

El prólogo de “Arenillas del Nazas” lo escribió el filósofo D. Enrique Mesta y en su primer párrafo se puede leer lo que sigue:

“Las analíticas de Aristóteles extienden aún su influencia al mondo occidental. Este piensa por premisas y conclusiones.  Sin embargo, fue F. Bacon quien propuso que el método se aplicara al estudio y las investigaciones científicas… (Otro párrafo)… “pero aquí tenemos un libro distinto. Estas “Arenillas del Nazas”  hicieron a un lado el método y se olvidaron de la costumbre de pensar por premisas y conclusiones. Emilio Herrera, joven lagunero de fecunda cultura intelectual y moral escribió estas “arenillas” –

Arenillas no, polvo de oro arrastrado por las turbulentas aguas del padre Nazas - que no son  máximas como las de Epicteto, ni aforismos como los de Hamilton, ni greguerías como las de Gómez de la Serna. Son ideas expresadas en pocas palabras - ni una más, ni una menos- dichas con elegancia y muy hondo pensar. Son mundos de pensamiento aprisionados metafóricamente en el universo de granito de polvo que fue montaña…”

El mismo libro contiene un “epilogo” que escribió nuestro mutuo amigo el inolvidable Pablo C. Moreno del que tomo los siguientes párrafos:

"Emilio Herrera, entre nosotros, en el rincón de la provincia, ha sentido verdadera vocación por el aforismo, y ha encerrado, como en pulidos frascos de perfume, la esencia de su pensamiento juvenil.

"Nos da sus "Arenillas del Nazas", cláusulas y periodos aprisiona­dores de ideas, sin finalidad moral; pero que por diverso camino del acostum­brado por pensadores y moralistas, cumple su tarea, y riendo, enseña, y punzando, corrige, y entre veras y burlas, perfecciona.

"Algunas arenillas pican, otras duelen; son como esas operaciones quirúrgicas, dolorosas, pero necesarias y no tienen, por otra parte, el pesimismo de esta que Voltaire nos legó: "Dejaremos este mundo tan malo y tan estúpido como lo encontramos al venir"; pero sí el atrevimiento con el bello sexo de Schopenhauer: "Las mujeres son unos animalitos de cabellos largos y de ideas cortas”.

"Emilio es extrovertido, y observa con detenimiento lo que pasa a su alrededor, lo anota, exagera sus contornos mas salientes, disimula lo inconveniente para el propósito, pule, retoca, y ya está el aforismo litera­rio, que corresponde a una caricatura en los dominios del dibujo, con sus rasgos verdaderos, hiriente y sonriente".

Yo por mi parte, en mi columna de La Opinión "MARCO POETICO  publiqué el 4 de junio de 1972, mi articulo XVIII: "La Cultura en Torreón: El periodista y poeta D. Emilio Herrera M.".

"En esta relativamente joven ciudad, la cultura ha alcanzado cierta madurez, se cultivan las artes en todas sus formas: la música, el teatro, la escultura, la pintura, el periodismo, la poesía, etc., y los hombres recios  de la Laguna se esfuerzan, después de las luchas diarias para ganar el sustento, en cultivar y hacer florecer esa importante parte del espíritu. Uno de los  hombres de letras, lo es sin duda DON EMILIO HERRERA MUÑOZ, ­lagunero por nacimiento que viera la primera luz bajo el signo de  Piscis, en 1916, sus estudios primarios… De su libro "Arenillas del Nazas",  veamos algunos de los pensamientos que nos darán una idea de la calidad autor.

"Se define a la política como arte, como ciencia… y se olvida definirla como lo que es: INDUSTRIA".

"La juventud, anda a tropezones; la vejez aprendió ya a usar bastón".

"Avaro es un individuo que ahorra para su entierro".

"La adversidad debía ser boxeadora: siempre anda repartiendo golpes".

"Si los ciempiés usaran zapatos, los zapateros se pondrían botas".

En otro de mis artículos de "Marco Cultural" del 2 de marzo de 1976, transcribí del libro de D. Emilio "Arenillas del Nazas", lo siguiente:

"Las mujeres listas se hacen tontas para pescar a un tonto que quie­re hacerse pasar por listo".

"La muerte es el único acto de nuestra vida que no se nos permite, repetir".

"La historia del matrimonio empieza sin mas techo que la bóveda  celeste, y termina con alcobas separadas".

Su columna periodística

Allá por principios de los años cincuenta, el escritor y miembro de "Cauce" D. Antonio Flores Ramírez, escribía en El Siglo de Torreón, una columna llamada "Noche y Día" que contenía los rumores de las gentes ­ laguneras "por ahí dicen…  y al trasladarse a la Capital de la República, don Emilio continuó por algún tiempo cubriendo esa columna, pero con el título de "VARGAS".

En su columna tan conocida de los laguneros, "Mirajes", a través de los años ha comentado casi todos mis libros. El primero de esos comentarios fue en la columna, Noche y Día del 15 de agosto de 1954, re­lacionado can mi libro "La Poesía y su Estudio".  Así sucesivamente si­guieron apareciendo los comentarios como el del 3 de agosto de 1957 que se refiere a "Mis Cantares". El 31 de marzo de 1968, comenta D. Emilio Herrera mi libro "Monedas Mexicanas". El 5 de abril de 1981,  comenta sobre el libro en preparación de "Los Presidentes de México". EI 19 de diciembre del mismo 1981, comenta sobre "Ecos Poéticos Zacatecanos”. El  12 de Diciembre de 1984, comenta mi libro "12 Sonetos de 1984".

Todo lo anterior lo asiento porque así se da cuenta el lector de  la actividad periodística de D. Emilio Herrera, que no recibe un libro sin darle el debido comentario que siempre estimula al autor.

Son cientos de artículos los escritos por el activísimo don Emilio, creo que resultaría un bonito y útil volumen, si se publica, porque encierra muchas de las actividades de la vida lagunera y de sus inquietudes culturales que se desbordan como una catarata de frescura y vida espiritual.

Además, dentro de las actividades pro comunidad, don Emilio es un valiosísimo organizador y promotor.  Así lo vemos desenvolverse como presidente del Patronato Pro-rehabilitación de la Biblioteca Publica Municipal.

También figuró como tesorero del Patronato Pro-rehabilitación del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Torreón.

Con motivo de las celebraciones efectuadas al cumplir Torreón sus 75 años como Ciudad en 1982, figuró como miembro de la Comisión  “Esculturas y Monumentos”.

Ha sido tesorero y socio-fundador del "Pa-Pro", Patronato pro comunidad de Torreón, que ha logrado crear un fideicomiso que produce recursos permanentes, para la Cruz Roja, mismo que cada año se incrementa y amplía para socorro de otras instituciones como la Casa de la Madre Lola que atiende a ancianos que necesitan la ayuda asistencial para su salud y supervivencia

Su libro “Postales Camineras”

El 12 de abril de 1981 publiqué en mi columna del periódico LA OPINION, un comentario sobre el nuevo libro de D. Emilio Herrera. En esa ocasión dije en parte, lo que sigue:

"Acabo de recibir, con significativa dedicatoria, el sexto libro de D. Emilio Herrera, con el titulo de "Postales Camineras" cuyo contenido descriptivo ya habíamos saboreado en los artículos publicados en El Siglo de Torreón. Con el libro he releído de nuevo y en conjunto esos sabrosísimos pasajes que nos hacen viajar por lugares históricos del viejo mundo que maravillosamente, sencillo y ameno, nos describe el autor, lo mismo de su visita al Palacio Barberini, donde juntamente con su esposa Elvira contemplaron las pinturas de Caravaggio, de Tintoretto,  o la Fornarina  de Rafael. Igualmente vieron el Foro de César y el de Augusto, que los jardines hermosos del Quirinal, o el Arco de Constantino; como en otro lado la Acrópolis, o en Delfos, en el Parnaso, en el Santuario de Apolo, como en las Islas de Delfos Mikonos, Rodas, Creta y Santorini; al igual que en Jerusalén contemplaron el Monte de los Olivos o la preciosa Mezquita de Omar en que lucen los mármoles y azulejos de Persia y tantos y tantos lu­gares que nos hacen recordar y revivir los pasajes de la historia.

Leamos un párrafo de la página 55 de las 71 que tiene el libro, y dice así:

"Comemos en Jericó. Esto es algo más de lo que alcanzó a hacer Moisés, que solo pudo ver todo esto desde el Monte Nebo, allá enfrente, y murió en Jordania, sin saberse a ciencia cierta donde está su cuerpo, aunque su tumba está arriba del monte y suben a él en peregrinación. A Josué, su segundo y hombre de guerra, fue a quien le cupo la suerte de hacerse, después de tanto desierto, de este verde. Mandó a sus espías quie­nes, por una de esas raras cosas del destino, o por olfato, o porque se propusieron que así fuera para desquitarse de tantos años de desierto y de siempre lo mismo, dieron con una, ¿cómo diré?, "DEMIMONDAINE" quien no solo les tuvo en su casa sino que les protegió de los naturales que, enterados de que habían entrado al país, querían acabar con ellos para evitar que pasara lo contrario. Pero, la cosa no tenía remedio. Venia de arriba. Ayudados por la furcia, los espías huyeron y en cuanto pudo Josué entró en Jericó con todos los suyos, y a puros gritos y sombrerazos como diríamos nosotros, derrumbaron las murallas protectoras…”

Del libro “Torreón en las letras laguneras” José León Robles de la Torre           

 

 
Emilio Herrera Muñoz