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No teníamos casi pertenencias
pero nos teníamos el uno al otro
y nadie nos dijo que éramos pobres
 
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Emilio Herrera Muñoz

Semblanza biográfica

Tres fueron las fuentes que llenaron la vida de Emilio Herrera Muñoz: su familia (con Elvira, mi madre, por delante y él en papel de un padre cariñoso); su ciudad (con la que vivió, como él mismo decía, un romance cotidiano y por cuyo bienestar y bien ver siempre luchó) y el periodismo, del cual era un oficiante (rígida disciplina para la cual publicara prácticamente a diario alguna de sus columnas por más de sesenta años; a través de las cuales se expresaba y abogaba por las causas más nobles de la comunidad).

Para alimentar estas tres fuentes de energía, integró a su actividad el trabajo productivo, siempre se dedicó al comercio como empleado y ejecutivo de negocios de ropa, en donde fue exitoso y llegó a ser principal accionista.

Pongo por delante mi relación con él. Fue mi padre, maestro de vida y principios. Un ejemplo ante los ojos del niño, un acicate ante la rebeldía de la juventud, refugio y confidente frente al adulto joven, un amigo ante el adulto maduro y un recuerdo guía en la actualidad.

Mi relación con él, envuelta en la sutileza de su cariño y respeto por mi individualidad; impregnada de su anhelo por conducirme a ser un hombre libre, de bien y congruente consigo mismo; mi sensibilidad como observador cercano en los primeros veinte años de mi vida; el telefónico contacto semanal en los siguientes cuarenta años; las largas pláticas cuando nos encontrábamos en Torreón, Monterrey o las ciudades en que he vivido y él me visitaba; todo esas influencias se encuentran en cada uno de los capítulos de la semblanza que he escrito para este sitio.

Seguramente no soy muy objetivo (aunque tampoco es ésa mi intención) y es cierto también que no lleno todos los espacios que él cubrió, no tengo todos los elementos que amigos y hermanos que compartieron más tiempo que yo con él su vida pudiesen aportar.

La narración de los capítulos y extractos que conforman esta semblanza son de mi autoría, sin mayor pretensión que la de compartir contigo lector una mayor perspectiva para el mejor entendimiento de su obra, tanto literaria como biográfica.

Las referencias a la Ciudad de Torreón son obligadas, porque sin duda su vida, como él lo decía, fue un romance con “su ciudad”.

Agradezco a Valeria Jáidar su apoyo para que la redacción de esta semblanza sea más atractiva para ser leídas por ti y a Lorena Zaragoza por el diseño de este sitio.

A Miguel Angel y José Luis -mis hermanos, mi agradecimiento-. A Miguel por ser su provocación y acompañamiento para llevar a cabo este esfuerzo y a José Luís, por su apoyo en la recuperación de los artículos y materiales de la obra literaria de nuestro padre.

Emilio Manuel Herrera Arce,
diciembre de 2009

 
Emilio Herrera Muñoz