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Huyen las albas galas invernales
y un germen de existencia fructifica;
germen de primavera, que salpica
las líricas florestas de rosales.
 
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Amigos

La amistad es un sutil tejido que va urdiendo la levedad de la trama del tiempo con la saga del ir y venir de los acontecimientos.

Amigos II

La amistad es un  sutil tejido que va urdiendo la levedad de la  trama del tiempo con la saga del ir y venir de los acontecimientos.

La amistad y los amigos: concepto y realidad. Emilio no fue de muchos amigos, pero sí de amistades intensas. Cultivó lazos perfilados por el cariño y la lealtad.
El barrio, el  vecindario, la calle... las circunstancias y las afinidades. La escuela, los eventos y aquellos proyectos en los que nos empeñamos y sobre todo los sueños compartidos le van dando forma y solidez a la amistad.

En sus años de juventud, alimentó las amistades relacionadas con la energía cultural y las acciones cívicas y sociales, su círculo energizante. Conservó aquellos amigos de juegos del barrio y la escuela que en otras personas la falta de contacto y los intereses distintos podrían ir alejando.

Fue hijo único, al vivir con padres adoptivos, no tuvo cerca ni hermanos ni primos. La amistad se convirtió en un elemento muy apreciado, valorado en su significado profundo. Amigo como el hermano que no tuvo y a diferencia de ello: él selecciono, seguramente no una selección racional sino una selección altamente emocional en un principio que al cultivarla se fue fundamentando hasta llegar a consolidar una relación emotivo – racional de lazos muy fuertes.

Estaba consciente de que el cultivo de una amistad requiere de la dedicación de tiempo, recurso para él  insuficiente, o del que contaba con limitación dado su trabajo y su interés por la cultura y la participación social; de ahí que en ese ambiente fueron surgiendo los amigos de juventud inmersos en el idealismo propio de esa edad y de dichos intereses.

El Liceo y el Ateneo de la laguna fueron los grupos culturales; el ALPEC y la Cámara Junior y con el tiempo el Club de Leones, los de la actividad social. El esfuerzo de publicación de la revista “Acción Lagunera” y posteriormente “Cause” señalaron su acción cultural y cívica. En el PAPRO empeñó esfuerzo y tiempo por dar solidez financiera a varios de los organismos de beneficencia de Torreón.

Según fueron llegando Rafael del Río, Antonio Flores Ramírez, Federico Elizondo Saucedo, Salvador Vizcaíno Hernández, sea fue conectado con ellos que juntos con Pepe Rodríguez, El Chato Gómez, Juan Antonio Díaz Durán, Enrique Mesta,  Juan José González y Emilio Herrera hicieron posible primero el Liceo de la Laguna y más tarde el Ateneo y luego la revista cultural “Cauce” que marcó una época en la cultura.

Pablo C. Moreno, maestro en la escuela Comercial Treviño y primer incitador en las actividades culturales de Emilio, compañero en la aventura de “Acción Lagunera”.

Recibía de Emilio el mote de “Compadre Moreno”, por haber bautizado, junto con Elvira, a su hija Margarita. Seguramente Los Moreno fueron la pareja de  amigos más cercana y conservada por más tiempo. Es fecha hoy, aún en 2009,  que Elvira se reúne semanalmente con su “comadrita” y sus hijas para tomar un cafecito y charlar alegremente... porque siempre fue una charla alegre la de ellas.

Pablo C. Moreno

Entre aquellos hombres que en nuestra ciudad se pasaron su vida promoviendo la cultura, hay que citar en primer término al Profesor Pablo C. Moreno.

Yo lo recuerdo como lo recordarán otros muchos de mi edad, desde que me dio por leer periódicos. No  con día fijo, pero su nombre estaba con cierta frecuencia en la página editorial siguiendo al de su artículo. En ellos normalmente tomaba partido. Siempre estaba por algo o contra algo, buscando la polémica. Las tuvo y muy buenas con su amigo Juan Antonio Díaz Durán, todas en este diario.

En su constante inquietud por discutir ideas cuando nadie le salía al paso, llegó al extremo de inventarse  un seudónimo y discutir consigo mismo gastando bromas a sus lectores, haciendo que el escritor inventado le ganara la discusión.

Ese día ya sabía que muchos de sus conocidos se harían los encontradizos para preguntarle si ya había visto lo que su “oponente” le contestaba, o de plano diciéndole que le habían pegado duro. Él se divertía mucho con esto.

Pablo estaba oportunamente enterado del último libro que llegaba a nuestras librerías y tenía un olfato para detectar a quienes tenían su mismo amor por la lectura.

 


Un Quijote lagunero: Don Pablo C Moreno.

El siglo de Torreón. 1 de Enero de 1988

Don Quijote de la Cultura, Pablo C. Moreno, en sus años mozos arremetía contra sí mismo con tal de sacar a la luz y al aire las mil ideas que le b-ullían en el intelecto y en el alma. Así las aclaraba.

Yo le conocí en la antigua cancha de la escuela Alfonso Rodríguez, mejor dicho lo vi por primera vez en ocasión de la puesta en marcha de algún torneo basquetbolistico. Excitaba a los competidores a mantener un cuerpo sano en una mente igual. Después su figura se me hizo familiar. Por las calles de nuestra ciudad le tropezaba con frecuencia. Llevaba siempre bajo el brazo uno o varios libros. Años después tuve la oportunidad de constatar que todos ellos tenían frases o párrafos completos subrayados o anotaciones manuscritas en sus márgenes, prueba elocuente de que habían sido leídos. Solía pararse a conversar donde tropezaba a los amigos con una plática entusiasta y erudita a cerca de miles de mil diversos temas, cualquiera de los cuales hacia derivar, de una forma u otra, hacia los terrenos de la cultura.
Personalmente lo conocí en la comercial, en la que fue mi maestro. Iniciamos, entonces, una amistad que duró para siempre. Acabamos compadres. Yo le bauticé una hija; él me presentó a Don Antonio de Juambelz y a Enrique Mesta y me inició en esto de emborronar cuartillas.

La característica principal de Pablo C. Moreno fue su inquietud. Lo nuevo lo atraía con igual pasión que lo pasado. Creo que Juan Antonio Díaz Durán lo observó en alguna ocasión en alguna parte: lo mismo sabía del último libro editado, que el dato más antiguo de los fastos. Fue vehemente en todo. Le asaltaba una idea y se dejaba obsesionar por ella, lo mismo si se tratara de la Atlántida que de los Aztecas o de los Mayas.

Creía con fervor en la letra impresa. Entiendo que con Juan Antonio Díaz Durán, con Enrique Borrego y Octavio, formó el grupo de los tres mosqueteros, que aquí también fueron cuatro. Durante algún tiempo fueron asiduos colaboradores de este diario, a veces coincidiendo en sus puntos de vista, a veces desacordes. Polemizante por naturaleza, en la fogosidad de sus años juveniles llegó a discutir consigo mismo, inventándose para ello un pseudónimo. Algunos amigos lo felicitaban por sus enfoques, otros le buscaban para encomiar al “otro”. No fue hasta tiempo después que reveló la broma.

Por los treinta y tantos llegó a la ciudad un joven de ascendencia arábiga, Abi Zaid de la Mina y comenzó a publicar una serie de artículos cuya tesis rebatió de inmediato Pablo. Fueron tan interesantes los artículos de uno de otro, y de tal manera interesó al público esta discusión, que decidieron terminarla enfrentándose con la palabra hablada en el foro del Teatro Princesa, el cual registró un verdadero lleno. Creo que no ha ocurrido nada parecido ni antes ni después en la historia de nuestra ciudad.

Después de algunos años de encierro en su biblioteca, estudiando, escuchando música y acumulando material para libros proyectados, cuando surgió la posibilidad de integrar un grupo preocupado por las cosas del espíritu en forma activa ahí estuvo él, con su antiguo entusiasmo, para sumarlo al de Salvador Vizcaíno Hernández, Antonio Flores Ramírez, Felipe Sánchez de la Fuente, Enrique Mesta, Juan Antonio Díaz Durán, Rafael Del Río y Alonso Gómez, quienes cristalizaron, primero, la idea del Liceo de la Laguna, cuya semilla sembraron inclusive en Parras de la Fuente y la del Ateneo de la Laguna después. En ambos promovieron conferencias, conciertos y exposiciones y editaron libros e inquietaron verdaderamente a los laguneros como antes no había sucedido ni lamentablemente ha vuelto a suceder.

Incansable, en su casa promovía reuniones de amigos preocupados por la cultura y en las que  se escuchaba la música grabada de los grandes maestros, o los sonetos de Carmen de Mora. En realidad en una de estas reuniones Carmen leyó, una noche, el primero que escribiera, o La ardiente palabra de León Felipe, el poeta Castellano.

Además de un Latino 100x100, publicó Torreón, biografía de la más joven de las ciudades mexicanas.

Torreón a través de sus presidentes municipales, galería heroica de México; Miguel de Cervantes Saavedra, su vida y sus obras y Galería de Coahuilenses distinguidos; dejando inconclusas y sin publicar: Historia gráfica de México en mapas, Diccionario Histórico, Geográfico y Biográfico Coahuilensey Coahuila a través de sus Gobernadores.

En 1963 en un programa de toros, fiesta que no le gustaba, escribió: “Hice ya la ruta de Hidalgo, la de Morelos y hoy en el centenario, la de Juárez”. Efectivamente, en sus últimos años, caminó por todos aquellos caminos siguiendo la huella de nuestros próceres y, en este peregrinar, años más tarde hizo la ruta de Don Quijote; exclusivo objeto que lo llevó a España. Éste fue, acaso, el último de sus sueños que realizara.

Dejó de hacer la ruta de Fray Junipero Serra, a quien admirara. En el mismo programa al que me refiero dejó escrita su admiración por el franciscano: “Quisiera hacer su ruta a pie. Me arrodillaré en la misión como lo hice ante la Ceiba de nuestro padre Cuauhtémoc cerca de Tapachula Chis”. Y agregaba: “Ésta será luna de las últimas investigaciones históricas que haga, pues la suprema será la que realice al cruzar la Estigia”.

Esta breve semblanza de quien fuera cronista de nuestra ciudad y Presidente de la Sociedad Mexicana de Geografía  y Estadística, tiene que terminar, necesariamente, con una pregunta: Quien dedicó toda su vida a fomentar la cultura, quien participó en todos los esfuerzos colectivos tendientes a su noble fin, quien llevó el nombre de nuestra ciudad más allá de sus fronteras, ¿no es acreedor al reconocimiento público de este esfuerzo, de esta entrega total?

Jesús Nava

Jesús Nava, compañero de juegos en la escuela, dedicado a la actividad comercial “Chácharas y juguetes”, negocio que fue referencia para los niños de esa época. Jesús, quien escribía en la sección deportiva del Siglo sobre tenis, fue quien provocó en Emilio el deseo de escribir en el periódico, si él puede hacerlo… ¿por qué yo no? Y envió un primer artículo: “El dolor y la Muerte”, para que si merecía el valor de que fuese publicado que lo hicieran… y así se fue; de ahí en adelante se fue convirtiendo en columnista diario del periódico.

Jesús Nava apoyó a Emilio con un local de propiedad para que éste instalara el “Club 27” restaurante - bar y salón de fiestas cuando Emilio salió de “Los Precios de México”, comercio en el que había trabajado por más de 15 años desde que saliera de la escuela comercial y del que fue despedido sin ninguna consideración al tiempo, las aportaciones y los compromisos con el dueño original. En circunstancias difíciles hubo que iniciar nuevamente la vida productiva, ya con una familia que sacar adelante.  

 

Rafael del Río Rodríguez

Desde mi perspectiva el amigo más íntimo de Emilio.

Después de su muerte, en todos los Mirajes se dirigía a él. Le puso por nombre a su octavo hijo, que falleció, Rafael. Entonces conjuntaba en esas dos personas unificadas en un nombre, un sujeto con quién dialogar; motivación esencial para  quien no era de por sí extrovertido, sino demasiado íntimo. Rafael del cariño contenido, de la ilusión frustrada y Rafael de la amistad profunda, el de la comunión de ideales literarios y filosóficos, arrancado por la muerte, seguramente el confidente que no pudo reemplazar nunca más.

Con las propias palabras de Emilio tomo de su columna “Los Nuestros”:

Rafael del Río nace en Saltillo, Coahuila, el 25 de febrero de 1915, siendo sus padres don Luís del Río y doña Josefa Rodríguez. Transcurriendo su infancia y adolescencia felices en aquella ciudad y en una cercana propiedad rural de la familia de su madre llamada "Los Rodríguez".

Hace sus estudios primarios en la escuela anexa a la Normal, los superiores en el Ateneo Fuente, en el que llegaría a ser maestro de Literatura, años después. Sus estudios profesionales los hizo en la Escuela Superior de Agricultura y en la Escuela de Derecho de San Luís. Él recordaría aquellos primeros años del Ateneo en uno de sus iniciales poemas evocándolo así:

"Ateneo: Pastoreo/ y recreo/ de mi aseo/ intelectual, te veo/ como la forma del deseo/ de una realización primaveral./ Bajo tu patio conventual/ en la mañana de otro día/ me recibió la algarabía/ de tu campana musical/ y ardió mi anhelo/ con el vuelo/ de algún lilial/ cirio pascua!...".

En 1934 se hace cargo de la Gerencia de la Revista estudiantil "Antorcha", del propio Ateneo Fuente y en el 35 funda con Héctor González Morales y Jesús Flores Aguirre "Papel de Poesía", publicación que recogió las voces de los poetas coahuilenses que comenzaban a destacar  por aquellos tiempos y en la que, por supuesto, ellos mismos publicaron varios de sus trabajos.
El destino imperioso, lo va empujando hacia otros derroteros. Entiendo que por un corto tiempo desempeña un trabajo bancario. Luego se va a la ciudad de México donde conoce a Octavio paz y a Neruda entre otros. Cuando Pablo muere  publicará  Despedida a Neruda, en la que cuenta:

"¿Recuerdas Pablo, aquel domingo matinal en su casa de Río Elba,/ por la riente Cuauhtémoc, tan dura de encontrar/ no obstante el rótulo oficial:/ Consulado de Chile, nuestro encuentro inicial?/ Fuimos Bernardo y  yo/ dos jóvenes poetas/ en ciernes, todavía, a rendir  homenaje/ Al Consulado  General de la Poesía". .

En nuestra ciudad, donde pronto se convierte en su amante luchando al principio por no serlo, porque siente como si le fuera infiel a su nativo Saltillo, apareció a principios de la década de los cuarenta con  Sitio en la Rosa bajo el brazo por las librerías, donde nos fue encontrando uno a uno, y según aquí fue haciendo cosas comprendió que podía amar intensamente a las dos ciudades, Saltillo y Torreón, sin ser infiel a ninguna. A partir de entonces Rafael del Río se entregó totalmente a nuestra ciudad. Fue maestro de Literatura en la escuela Venustiano Carranza y fue por más de 20 años gerente de la Cámara Nacional de Comercio y Presidente de la misma, cuando habiéndola dejado ejerció la gerencia del Centro Bioquímico del Norte.

Rafael del Río es, con Enrique Mesta, Pablo C. Moreno Juan Antonio Díaz Durán, el Lic. Antonio Flores Ramírez, el Lic. Federico Elizondo Saucedo el Chato Gómez y otros, pieza fundamental en el movimiento cultural que en nuestra ciudad se inició fuertemente en Torreón y se mantiene vivo y vigoroso durante el siguiente cuarto de siglo. Promueve  recitales, alientan y asesoran a los Jóvenes poetas Rafael en lo personal alienta a Enriqueta Ochoa en sus primeros tiempos. Se invita a conferencistas de  la capital como el filósofo Adolfo Menéndez Sanaria y el astrónomo Manuel Sandoval Vallarta. Visitan  nuestra ciudad en varias ocasiones, pasando aquí largas temporadas el poeta español Pedro Garfias quien le escribe a Rafael a propósito de sus dos hijas gemelas el siguiente poema:

Pobrecito, padrecito de las dos justas mitades/ -que las nieves, que los bosques,/ que los hijos, que la madre-/ trabajando trabajando -en la jaula de su carne- en la frente toca cielo / y en la planta topa sangre/ -peleando y peleando/ y embistiendo a los alambres-/ por abrir paso a su vuelo/ por abrirle paso al aire.

Luego traerían a León Felipe, que conmovería y escandalizaría a su auditorio en su única presentación en el Casino de la Laguna. Ave de las Tempestades, en lo personal era de lo más sencillo. Cumplida su plática con los que quedaron, después de la estampida de muchos, Pablo lo llevó a casa a tomar una copa y allí, como hacía calor, se le antojó un gazpacho que la esposa de Pablo, doña Magdalena, estuvo haciendo según le iba indicando el poeta.

Mercedes Shade, Carmen de Mora, Loló Méndez Pérez, Silvia Achem, Angelina Rodríguez Damy,  Alejandro Villalta, Guillermo Lourdes, Pilar Rioja Magdalena Briones, todo un haz de artistas  laguneros contribuyen con su talento musical, declamatorio y pictórico a dar brillantez a la época, respaldando a este grupo en el que Rafael brillaba con luz propia y todos editaron libros en ambas décadas, mucho de lo cual dio noticia oportuna Rafael en su columna: “La Ciudad y los Días” que publicaba en éste diario.

Ilusión hecha realidad en 1951 fue la publicación de la revista "Cauce", huella permanente de la existencia de este grupo singular, al que sólo unió por el  tiempo necesario para la cristalización de su misión, la cultura; pues sus ocupaciones eran tan diversas, que apenas sí tenían tiempo para verse, proyectar y cumplir cada quién por su lado la parte que le correspondía en la tarea cultural a que estaban entregados .

Murió Rafael del Río el 27 de febrero de 1979, días después de cumplir los 64 años de edad y tras de vivir 28 años en Torreón, al que amó entrañablemente, y por cuya cultura se afanó día tras día con mucho cariño. Por eso llegó a ser uno de Los Nuestros.

Poco después escribí Recordando a Rafael, del que pondré aquí algunos renglones:

Febrero cruel, tan corto y tan violento,
troncó la frágil rosa de tu ensueño
y silenció en tu boca el dulce acento.
Y estabas, Rafael, ya sin empeño,
con un pedazo de alma en este valle
y el otro en el Jordán y con tu dueño.
Aún tengo aquí, atascado en la garganta,
el grito macho y el sollozo inerme,
y el dolor que en el pecho se agiganta
en dura soledad. Fiel ha de serme .
como lo fue hasta ahora sin desmayos,
para verme contigo, que he de verme.

Los libros que escribió  fueron: Antena, Estío sin ella, Un otoño, Sitio en la rosa, con el que aquí llegara y se diera a conocer, yEl verano, que arde todos logrados en su natal Saltillo. En Torreón se inició con tres poemas: “Épica del desierto”, que me dedicara; “Los días”, dedicado a Antonio Flores Ramírez y  “A una flor del desierto”, dedicado a Enrique Mesta.  Escribe otros no recogidos o entregados de inmediato a sus amigos y que quedaron en manos de ellos.

Publica por esos años Poesía Mexicana Contemporánea, producto de una serie de conferencias y pláticas culturales organizadas por el Ateneo Lagunero. Recoge lo escrito en una serie de columnas que a fines de los cuarenta publicara  en este diario bajo el título Proustiano (autor al que nunca se cansó de leer y hacer leer a los que no lo hacían diciéndoles que nunca era tarde para leer a Proust). La ciudad y los días: escribiría también aquí vieja y nueva imagen de Ramón López Velarde, logrando ver publicadas en conjunto de viejos papeles que el llamó “prosas olvidadas”.

Rafael del Río estaba predestinado para Torreón; estando en la ciudad de México pudo haberse quedado allá y ser uno de sus grandes, tenía con qué pero vino acá. Participó en el desarrollo comercial e industrial de Torreón fue Secretario General de la Universidad Autónoma de Coahuila cuando el Licenciado Felipe Sánchez de la Fuente fue su rector y Tesorero General de la Universidad en tiempos de la rectoría del Dr. Arnoldo Villarreal Zertuche, pero sobre todo fue parte del alma que dio vida al Ateneo de la Laguna y a su revista Cauce. Su busto figura entre los primeros en el paseo de los escritores de nuestra Alameda Zaragoza, reconocimiento que quienes le sobrevivieron le dieron como uno de los nuestros.

Recordando a Rafael

“Presente estoy, sin cuerpo ni mancilla,
¡partido entre dos mundos que son míos!”
Rafael del Río. “Primavera de lejos”.

A tres años de su ausencia
se me aniega la memoria
en tu recuerdo.

Febrero cruel, tan corto y tan violento,
tronchó la frágil rosa de tu intento
y silenció en tu boca el dulce acento.

Y estabas, Rafael, ya sin empeño
con un pedazo de alma en este valle
y el otro en Jordán y con tu dueño.

Tan repentina fue tu ausencia,
ese estar y no estar
que llena todo y todo vacía:
el corazón, el tiempo y el recuerdo,
que ése es mi malestar, tal mi agonía.

¿Cómo aceptar que ya no eres
si recuerdo la mañana de aquel día?
veníamos de despedir al caro amigo
cuando turbamos al pobre cantinero,
que estaba en la limpieza,
pidiendo sendos tragos de aguardiente….
para olvidar la muerte,
hablaste con vehemencia de la vida:
del amor, de la amistad, la poesía.

Te conocí llevando de la mano,
con verdadero orgullo de patriarca,
a tus hijas al parque Venustiano.

Bajo el brazo llevabas, como un arca,
A tu querido Proust, y en tanto ellas
Jugaban tú leías. ¿Qué monarca
pudiera disfrutar tales estrellas,
tan tiernas e inocentes y tan puras,
y la lectura de obras como aquéllas?

Solíamos caminar por la ciudad
a cualquier hora
y como entre paréntesis,
según pasábamos por ellos,

te extasiabas con la antigua arquitectura
o elogiabas los altos edificios nuevos
y, a veces, me arrastrabas a admirar
la reja de alguna vieja casa muy cuidada.

Luego……
proseguías el comentario entusiasmado
sobre el “Correo del sur” de Saint Exupery
o sobre “Los conquistadores” de Marlux,
pero siempre regresabas a Proust,
tu bien amado.
“Nunca es tarde para leer a Proust”

Y siempre fue tu anhelo
rescatar como él algo en el tiempo
que se había perdido.

Aún tengo atascado aquí en la garganta,
el grito macho y sollozo inerme
y el dolor que en el pecho se agiganta

de dura soledad, Fiel de serme
como lo fue hasta ahora sin desmayos,
cara verme con tigo, que he de verme.

De Juan Sebastián Bach
me hablabas otras veces,
ya fuera en el café o la taberna,
mientras bebíamos vasos de cerveza.

Te transportaba recordar
al organista de Weimar de pequeño,
copiando música furtivamente
al suave resplandor de un claro de Selene.

Sí, admirabas a Bach
sentías sus preludios y sus fugas,
sobre todo a esta
huidiza música de ensueño.

Te encarno y desencarno, Rafael,
pero tú estás en otros manantiales
con veneros de leche y aguamiel.

Sigo mi estancia en estos andurriales,
recamino las calles que anduvimos
buscando en todas partes tus señales.

Estás en toda parte que estuvimos,
pero estás y no estás amigo mío
porque dejas de estar cuando me arrimo.

A tres años de ausencia
se me aniega la memoria
en tu recuerdo

 

Una carta de Rafael a Emilio fechada en Abril 17 de 1967 en Torreón Coahuila:

Querido Compadre:

“…… Ha sido tan grande la vergüenza que he tenido en estos días, que si usted me lo quiere creer, los días antes que saliera a México, estuve realmente, y como pocas veces, enfermo de una preocupación tan grande que me subió la presión; lo que no me sucedió en estos largos meses de desesperación, de lucha, de desencanto y de resignación que acabo de pasar. Yo sé que lo que me ha pasado es absolutamente mi culpa, o el resultado de una serie de cosas que reflejan una mala orientación de mis actos ó mejor, del desajuste emocional en que he vivido durante muchos años y que tenía que hacer crisis un día, según yo lo veía venir desde hace tiempo, tanto así que en los últimos  meses que trabajé en CBQ, estaba ya haciendo esfuerzos por detener o cambiar el curso de las cosas. Desgraciadamente ya estaba avanzado todo lo relacionado con mi proyecto de Relaciones, que no hubo tiempo para completar el esfuerzo, que estoy seguro, en  cuatro o cinco meses del año pasado había tenido resultados satisfactorios”.

“Sin embargo ya no es tiempo de lamentaciones y estoy hecho a ese ánimo y más, dispuesto a sufrir las consecuencias, para cuyo objeto me he impuesto el castigo de aceptar las cosas en el grado de humillación o esfuerzo que requieran, sólo con el propósito de pagar mis culpas”.

“……..”

“Crea Usted, Compadre, que aunque me han sucedido desde hace tiempo, varias cosas que evidencian algo más que una mala coincidencia y que no me han doblegado, esta informalidad de mi parte para con Usted, sí me ha afectado y aunque parece ser el resultado también de todas las demás cosas, nada justifica su eventualidad”. 

 

A continuación una selección de reflexiones y versos de la inspiración de Rafael del Río para dar una idea de su personalidad y talento:


Autocrítica 1953

Debo decirle, antes que nada, que ha sido mi preocupación desde hace años, encontrar la clave para una expresión que pueda responder mejor a mi concepto de las cosas y del mundo. Claro que considero que todavía no he dado con ese lenguaje ideal que he imaginado y que por consecuencia mi poesía sigue adoleciendo de imposición y sobre todo de la pureza que sería mi deseo. Tampoco he querido caer nunca en lo anecdótico y mucho he discutido sobre si la poesía tiene la obligación de ser ética, y esto que se puede llamar una pretensión de hacer poesía pura y que por lo mismo puede ser objetado, como tal, no me interesa. Creo que si no existe una poesía pura, por lo menos puede concebirse una economía de referencias que permitan traducir el valor exacto y el contenido real de los motivos y es a esa dura disciplina que vengo aspirando.

……. Pues en cualquier forma, un verso o un poema tienen vida independiente y se pueden redimir por su propia virtud.

Metamorfosis

Huyen las albas galas invernales
y un germen de existencia fructifica;
germen de primavera, que salpica
las líricas florestas de rosales.

 

Unción


De no ser yo poeta
habría sido asceta,
pero una voz secreta
me repicó a señal
y aún no sé si haya sido
por mi bien o por mi mal…

 

Impresión

Voy viajero en mí mismo
caminando
y me abismo
reflexionando.

¿Cuando yo llegue a mi meridiano,
seré, quizá, más humano?
¿la gente que me rodea
tiene idea
de lo que habrá de ser?
...

Panorama

Esta tarde me siento
como con un recargo de conciencia
con algún remordimiento.

Mi carne lo mismo se acongoja
con una tentación que con panoja.

Tal vez no haya llegado el momento
de la revelación,
pero cierto
es que en mi espíritu despierto
se opera una tenaz revolución

Lloro por lo que ha sido;
por el día perdido
en una vanidad sin corazón,
o por la sinrazón
de esa preocupación…
...

 

Sube y baja

Para mí, el sube y baja
tiene el filo mortal de una navaja;
determina absolutamente
la volubilidad de mucha gente.

La vida misma es un sube y baja;
a veces cuna y a veces mortaja.

Sin embargo
conscientemente
en él me aletargo
aunque ya tengo chaleco
y pantalón largo,
y es que me divierte
verme de cuerpo entero
y en tal suerte.
...

 

Calles

Calles,
con sabor de alborada
-torcidas o derechas-
anchurosas o estrechas,
lo mismo da,
para ser el sistema circulatorio
de la ciudad.
...

Me gusta enormemente
paladear el sabor siempre nuevo
de las calles tempranas de mi ciudad:
el color castizo del alba
me dispara cien dardos a mansalva,
y mi delectación,
cogiéndose de los postes telegráficos
se queda practicando equitación.
Tal vez sea por mi impreparación.

De todos modos
amo hurtar la alcancía de la noche
quebrando el jarro nuevo del alba,
parece que se me salva
el alma de un prejuicio falaz:
Las lámparas la luz eléctrica y el gas…

 

Estío sin ella

...
Yo apenas puedo decir,
con una voz en vuelo,
cuál es el rumbo cierto
por donde llega el cielo.

Ni siquiera puedo decir qué hay más allá,
detrás de los horizontes transparentes
y de las cortinas dúctiles del aire
a pesar de los telescopios con objetivo
y de las tablas logarítmicas.

Sin embargo puedo decir
sin un temblor de voz
que yo pendo –dependo-
de la sombra de un hombre
aunque creo que apenas
tengo derecho a pronunciar mi nombre.
...

 

Épica del desierto

Sin memoria, inmortal, el aire esplende.


 

Para Emilio Herrera

1

¡Canto al desierto, canto su misterio!
es una austera, dura maravilla,
una difícil, áspera belleza;
es como una raíz oculta, ausente.

La luz en él aumenta sus espejos,
la soledad su agreste melodía,
el tiempo su desnuda, acida arena;
sin memoria, inmortal, el aire esplende.

2

Yo estuve una alta noche en el desierto.

Primero era una sombra inmensa, blanda,
negro horizonte junto al bajo cielo;
la oscuridad salvaje, virgen, plana,
l corazón batiente de estrella.
...

 

Sustanciación

Me dueles toda,
de la piel al sueño.
Has llenado mi ser
de tanta y tanta comunión contigo,
que ya no sé si soy
o si ya he sido.

Me dueles toda,
de la tierra hasta el cielo;
y tal es el ardor
que en vez de viejo corazón labriego
llevo roja herida de tu anhelo
...

 

Soneto

Llaga en el pecho, permanente y viva,
dolor en el costado mal herido,
venablo crudelísimo, prendido
de lado a lado, que mi sangre liba.

Muerte que es vida por saberse activa
y por ser la memoria del olvido;
porque se reconforta en el perdido
minuto de otra vez, ahora esquiva.

Estar, estar, suspiro tras suspiro
entre la gente, sin mirar su cara,
y andar, andar, sin rumbo y sin motivo.

Eso es estar sin mí y estar contigo;
es lo que este destino me depara,
y es el infierno en que me quedo vivo.

 

Su poesía se distingue de la gran mayoría de la que en nuestro país se escribe, por una voluntaria renunciación a los temas eróticos más favorecidos y por una concentración en la contemplación de la naturaleza.

Rafael acercó a Emilio a las lecturas de Marcel Proust* , quien puede resultar abrumador; más para aquellos que gustan de penetrar en lo más íntimo de las cosas y en los procesos psicológicos determinantes de cada acción y reveladores del carácter de un personaje resulta de mucho interés.**

*Quien nació en D’Eauteuil, Francia, 10 de Julio de 1871  y murió el 18 de noviembre de 1922 en París.
Auto publicó Los Placeres y los días, una recopilación de poemas en prosa, retratos y relatos largos, ilustrada por Madeleine Lemaire, dueña del salón que frecuentaba con asiduidad junto a su amante venezolano Reynaldo Hahn, el cual contribuyó al libro con partituras de él.

**Sus obras no tienen argumento propiamente dicho, se recrean en la descripción de tallada con un recurso autobiográfico de los personajes. Se recrea y de tiene con análisis minuciosos y profundos u ofreciendo los más recónditos e insospechados matices del carácter de las cosas, lugares y personas.
Proust retrata a sus personajes profundizando casi siempre hasta lo más intimo de su ser por medio de vigorosos trazos y atisbos geniales, que nada tienen de común con las convencionales descripciones novelescas corrientes, sino ofrece el carácter de cada individuo como la resultante de muchos menudos acontecimientos de esa vida –la más rica en peripecias y episodios, de todas las que paralelamente vivimos- que se llama vida intelectual.
Proust nos hace creer en ese lógico desenlace de los amores de Swann cuando pone en su boca este amargo comentario para cerrar el capitulo de semejante pasión: “¡Cada vez que pienso que he malgastado los mejores años de mi vida, que he deseado la muerte y que he sentido el amor más grande de mi existencia…., todo por una mujer que no me gustaba, que no era mi tipo….! Pero la sensatez, los buenos propósitos, la dignidad, las exigencias del trato social y en suma, cuanto pudiera servir de freno a una locura, es arrollado por otros impulsos más fuertes……”

 

Al ser yo inexperto en estilos literarios y orientaciones filosóficas, no alcanzo a percibir si en el pensamiento o en el estilo de Emilio se refleja la influencia de Proust, auque sí en la de Rafael.

Donaldo Ramos Clamont

Una amistad formada por dos espíritus que se complementaron al coincidir en el interés -frente al desinterés de la mayoría- de darse a su ciudad; con la que Emilio, como él mismo decía, siempre llevó un romance.

Se veían casi a diario, en la oficina de Donaldo, a tomar el café y comentar de sus proyectos en pro de diferentes obras para la ciudad, particularmente el seguimiento al PAPRO, patronato fundado por ellos que tenía como finalidad la obtención de recursos económicos para que, puestos en un fideicomiso, sirviesen de apoyo a diferentes organismos de beneficencia de la ciudad.

Mi Donald

“Un día lo perdí
¡qué amor no perderé!”

“Por eso a mí me quiso
lo mismo que yo a él”

“Arbol” Pedro Garfias.

 

El miércoles 31 de Octubre  aproximadamente a las 18 horas, después de haber estado con “Maiquelo”, como él le decía a Miguel Castañeda, tratando lo concerniente al automóvil del sorteo de fin de alo del PAPRO y luego de buscar inútilmente a alguien en los recuerdos de Don Elías, apenas llegué a mi oficina tomé el teléfono para llamar a mi Donald.

Me contesta Laurita y le pregunto por él.

- Pasó muy mala noche –me dice- , pero durmió bien durante el día y ahora está bien.
- ¿Me lo puede pasar, o voy a verlo?
- No; déjeme se lo paso.
- ¿Qué pasó don Emily?, dijo la voz identificable de mi Donald.
- Nada, que hoy te abandoné, pero es que el tiempo no rinde.
Me dijo que se sentía mejor y yo le platiqué sobre mis ires y venires.
- Te veo mañana por la mañana, me despedí.
- Aquí espero, me contestó.

Fueron nuestras últimas palabras. Durante los últimos nueve años habíamos conversado largamente en su oficina cada mañana, incluidas las de los domingos y fiestas de guardar, mientras él tomaba de vez en vez un trago de agua que le servían en taza y yo bebía lentamente un café que cada una de las secretarias que en ese tiempo tuvo había aprendido a hacer como a mí me gusta (cargado, pero cargado de azúcar). Tomando esos tragos había nacido el PA-PRO, como antes naciera el grupo Dorac de breve vida, o se impusiera al grupo Pandora, que sólo cultivaba la amistad.

2

Jueves 1° de noviembre. El teléfono repiqueteó de madrugada. Elvira y yo despertamos casi al mismo tiempo. Yo contesto, dijo ella. Y fue a hacerlo mientras yo miraba el reloj de la videocasettera: Las 4:25 de la mañana. Como todos, también nosotros sabemos que las llamadas por teléfono a esas horas, cuando no están equivocadas, son para dar malas noticias. Presentimos de inmediato la que podría ser. Apesadumbrada y temerosa por mí, me dio la mala nueva: “!Ya acabó don Donaldo!” Nos abrazamos, buscando consuelo uno en el otro. Luego, rompió el silencio para expresar su admiración por “su amiga”, como Laurita y ella se dicen una a lo otra: “¡Qué entereza, qué fortaleza la de mi amiga!”.

Lo que más temía mi Donald en la vida era causar lo que él llamaba “molestias” a nadie, ni a su propia familia. Tomaba como suyas las penas de cualquiera; pero si alguna vez pidió algo al Dios en que creía plenamente fue no causar “molestias”, penas a nadie. Y Dios se lo concedió. Todos los que llegamos a conocerle, y por lo tanto a amarle, lo que más temíamos de su enfermedad era que fuese demasiado larga y dolorosa, por su inquietud y su impacienta. Y a todos nos sorprendió cuando pasaban las semanas y las semanas sin una sola queja de su parte, como un verdadero estoico. Su Dios, el Dios de sus padres y el que ha legado a sus hijos y sus nietos, le ha dado hoy una muerte pronta y tranquila. Como alguien comentara hoy: “En el cielo, a donde seguramente ha ido, también con seguridad se ha acabado el reposo, porque su Donald a estas horas ya andará organizando algún patronato”.

3

No voy a decir ahora que mi Donald fue perfecto. Precisamente en su imperfección está su autenticidad como ser humano. Que era bronco, lo era, pero, también, era muy tierno. No era fácil que se diera, porque no se daba, se enajenaba, ya era del otro, de aquél a o aquéllos de quien decidía ser.

Llegaban a pedirle un favor, o le hablaban por teléfono para pedírselo –esto lo atestigüé muchas veces-: “Quisiera pedirle un favor, le decían, y sin dejarlos decir más, les interrumpía para decirles: ¡Ya está!, ¿de qué se trata? Y lo cumplía, se tratara de lo que se tratara, lo mismo de pedir una novia que de un préstamo, con todo lo que cabe en medio. Más de uno abusó de esto.

Tenía una facilidad para comunicarse con todo mundo, fantástica. Cinco minutos después de haber sido presentado a alguien ya estaba departiendo con él como si se conocieran desde hace años. Pocos habrán aprendido a utilizar el teléfono como él lo usaba en sus relaciones humanas. No sólo no olvidaba ninguna fecha memorable para cualquier otro, sino que era capaz de levantar el teléfono cualquier día y a cualquier hora para decir a un amigo: “Te estoy llamando –o le estoy llamando, el trato no restaba afecto- para decirte que te quiero mucho”. Mi Donald era, sigue siendo, inolvidable.

4

Mi Donald se ha ido un 1° de noviembre. Que yo sepa ésta es la fecha en la que, aparte de otras, visitaba la tumba de sus padres. Y fue un mes de noviembre, hace no sé ya cuántos años que un día le dije: -Oye, mi Donald, ¿qué tal si vamos la próxima Semana Santa a Sevilla? -Y, ¿cuándo es?, me preguntó. El próximo año cae en abril, le informé. Ah, sí, vamos, cómo no. Le voy a decir a “mi vieja” que platique con Elvirita.

Creyó que abril no iba a llegar nunca. Pero pasaron las semanas y los meses y abril llegó y con él las carreras, porque él no movía un dedo. Laurita y Lupita, mi hija, se hicieron y deshicieron para tramitarle el pasaporte  y las visas. Sin estos papeles suyos emprendimos el viaje la ciudad de México, donde le alcanzaron con ellos en el propio aeropuerto. Años después el propio Homero seguía sorprendido de que hubiese aceptado ir, pues él mismo le había invitado con anterioridad sin conseguirlo, ¡y vaya si distinguió siempre a Homero con su cariño y respeto!

La primera noche fuimos a cenar en la casa de comidas de los Botin y allí descubrió mi Donald a la esposa de su gobernador de Hidalgo con su hijita por quien había ido a Suiza, donde estudiaba, para pasearla de vacaciones de Semana Mayor. Las invitó a nuestra mesa, nos las presentó y al terminar de cenar decidimos ir a un “tablao” todos. Y así lo hicimos, ¡Y vengan botellas de “La Ina”! ¡Y venga conversar con los vecinos de mesa, y más tarde con los de los palquillos, y cantar e invitar! Y al término de la noche ya se había echado a la bolsa a todos los concurrentes. Así de fácil.

5

Mi Donald: Ahora me salen con que tú te has muerto. ¡Ni aquí ni allá! Que para allá vas bien provisto y con las manos llenas y aquí tus muchas obras te mantendrán siempre vivo. Que yo recuerde nos echamos el primer vistazo por la inicial Cámara Junior, cuando sus buenos tiempos. No pasamos, entonces de los saludos corteses. Por la Cámara de Comercio ya destacaste y llegaste a ser su presidente y muy meritorio, porque en la ciudad de México por lo hecho te distinguieron con no sé qué título a perpetuidad del que ni te ufanaste y menos usaste nunca. En el Club de Leones ¡en cuántas elecciones de reinas participaste, en cuántos de aquellos bonitos carnavales, en cuántas tómbolas, en cuántos esfuerzos de todo tipo que aumentaron el prestigio de ese club! En el Comité pro-rehabilitación del cuerpo de bomberos, lo que hiciste queda como ejemplo para lo que venga detrás. Tu labor, tus esfuerzos, tus desvelos, tu entrega incondicional al “Pa-Pro” y la fundación de sus fideicomisos acaso sean tu obra más loable. Todas ellas y tantos hechos generosos y callados de tu vida, son lenguas que hablan por ti; huellas de tu paso; hitos de tus días bien utilizados; certificación de que viviste verdaderamente, sin cuentos, apasionadamente y sin descanso: Todo esto por tu bendita impaciencia, porque apenas una idea esbozada tenía por donde agarrarse cuando ya estabas marcando un teléfono o dictando una carta. Como ejecutivo fuiste insuperable. ¡Muy bien hecho!

Es la 1:30 de la mañana del 2 de noviembre. A estas horas más o menos de ayer te despedías ¿para siempre? (ahora tú lo sabes) de tus hijos y tu esposa, quienes a partir de hoy vivirán más orgullosos que nunca de serlo. Por nuestra parte, después de las 9 de este día, tú y yo, nos despediremos con la frese de siempre: ¡Estamos en contacto!

Donaldo Ramos Clamont

Es un promotor sin par
este diantre de Donaldo:
le pone sabor al caldo
y se hace un buche del mar.

Y no es cosa ya de azar
el éxito de sus campañas
todas ellas son hazañas
formadas de arriba abajo
con fervoroso trabajo
y con cimientos de entrañas.

 

Homero del Bosque

El licenciado del Bosque fue, en el tiempo, el último amigo con el que cultivó una amistad profunda. Homero, notario público de gran prestigio, quien fuera presidente municipal de Torreón y Cronista de la Ciudad, fue el compañero cotidiano de Emilio en sus últimos años, lo visitaba con regularidad en su notaría. Frente a una taza de café, tenían muchos recuerdos que compartir: sobre la ciudad y su evolución, además del interés que los unía por la literatura y sin dejar de lado los comentarios de actualidad sobre la ciudad, el país y el mundo.

La amistad no es una gracia que la vida nos otorga, es un privilegio que se edifica “cultivándolo” dedicando tiempo y cuidado a la relación con el amigo, compartiendo intereses, seguramente confidencias y sobre todo sueños; aún cuando los sueños por el tiempo no nos corresponda verlos realizados.

Emilio, cuando tuvo tiempo, lo dedicó a cultivar la amistad de quienes consideró sus amigos, amigos.

A Homero se acercó por la amistad con Donaldo y construyó una relación independiente de estimación mutua. Compartían el deleite de la amistad en ese sui generis grupo de amigos que se reunían cada mes a comer: “La Cofradía del buen yantar e libar”.

 

Discurso de Emilio Herrera Muñoz en homenaje al Lic. Homero del Bosque en el Parque España

Estimable concurrencia:

Normalmente rehuso aceptar comisiones como la que hoy me enfrenta a vosotros; las declino, no sólo por abulia, sino, también, porque soy consciente de carecer de las facultades y atributos necesarios para cumplir, ya no digo acertada y con cierta lucidez, sino siquiera pasaderamente la encomienda.

Me decidió a  aceptar este cometido, por una parte, la calidad de vuestros emisarios, don Ramón Iriarte y don Rogelio Braña y por otra parte, el saber que organizabais esta reunión para distinguir con ella a un amigo de todos vosotros que también lo es mío. Se trata, como ya lo sabéis, del estimado Licenciado don Homero Héctor del Bosque Villarreal, a quien desde vuestra primera Asamblea tenéis nombrado Socio Honorario del Centro Español, en reconocimiento a que, de manera graciosa, vuestro homenajeado asesoró y elaboró la Escritura Constitutiva de vuestro Centro.

Puedo añadir que también influyó en mi ánimo el hecho de que los señores Iriarte y Braña me dijeron, durante su visita, que nuestro distinguido amigo ha sido, desde hace muchos años, acaso desde siempre, un enamorado de España, la que ha recorrido varias veces y que es una persona, me recalcaron, muy vinculada con la hispanidad, y como a mí también la España Eterna me pirra, pues aquí estoy.

Lo del amor a España del Licenciado del Bosque es más que cierto. Dejadme contaros esto: en oportunidad de uno de tantos viajes que a vuestra patria lleva hechos, se cansó de invitar a un amigo mutuo sin lograr, por uno u otro motivo, que le acompañare. Varios años después, en ocasión de mi segundo viaje a la Madre Patria, logré convencer, sin mayores problemas, a nuestro mutuo amigo a que me acompañara. Y recuerdo que al saberlo el Licenciado me felicitó por haberlo llevado. Así que su amor a España, no lo dudéis, es grande, como también me barrunto que es veraz lo que se dice acerca de que cuando sale de México lleva buenas provisiones de chile tabasqueño para tener siempre, al alcance de la mano, en la bolsa del saco, alguno de ellos y no olvidar el sabor de la patria.
(...)
Decidme, ¿cómo no iba a enamorarse Homero del Bosque, tan sensible a la belleza y a las actitudes levantadas, de esa vuestra España que es, también la de todos los mexicanos?

Pero yo no vine aquí esta noche a hablaros de España, de algo que vosotros sabéis mejor que nadie.

Yo vine a decir al Licenciado Homero del Bosque que esta noche la Colonia Española se reúne para confirmarse la antigua amistad que le profesa y también para felicitarle por haber sido designado candidato a la presidencia de nuestra ciudad.

Porque si nosotros nos sentimos como en casa en España, los Españoles de la Laguna en Torreón se sienten como en su propia tierra. Y casi me atrevería a asegurar que, para algunos, ésta es más su tierra que aquélla. Antiguamente los hombres se asentaban en un sitio por sus muertos. Así nació, por ejemplo, San Diego en la Alta California. Hoy las cunas de nuestros hijos son las que nos avecinan y queremos que sus ciudades sean prósperas y con porvenir más que con pasado.

Decía Nietzsche, que la patria no es la tierra de los padres sino la tierra de los hijos. Que la patria es algo que todavía no existe, que no podrá existir como no pugnemos enérgicamente para realizarla. Para ello siempre se necesita un líder, un hombre en quién confiar. Un hombre, también, que sepa soñar, porque, como decía Shakespeare, estamos tejidos de la misma urdimbre de nuestros sueños.

Por la designación del Licenciado del Bosque no sólo le felicitamos a él sino que todo lagunero, mexicano o español, se felicita a sí mismo, porque sabemos de su don de gentes y de que de casta le viene ese amor y respeto al prójimo que es la virtud mínima de los hombres que han de gobernar hacia los gobernados. Con ella hará realidad nuestros sueños de tener una ciudad pujante, porque todos le apoyaremos.

Creemos que ha venido a poner fin a la generación que tenía la sensibilidad embotada de tal manera que no veía que todo estaba mal en nuestra ciudad. Homero del Bosque pertenece a otra generación, a la de los que saben que tienen deberes que cumplir con su comunidad y de que si ha de pretender el título de hombre, como adoctrinaba el filósofo hispano latino, habrá de conquistarse por el camino de los deberes cumplidos.

“Considera, hermano Sancho – decía don Quijote -  que nadie vale más que otro mientras no haga más que otro”.

Y Gohete afirmaba que para hacer algo grande se precisa valer mucho y, además, ser heredero de algo grande y fuerte.

Muchos de los que estamos presentes conocimos al padre del Licenciado Homero H. del Bosque y sabemos lo que ese padre hizo por la educación de nuestra comarca.

Podemos afirmar que de él arranca la educación superior en Torreón. Entonces: Heredero de algo grande y fuerte, Homero lo es. Por lo demás, sabemos de su valor, de su entrega a las obras que adopta y de la seguridad que en sí mismo tiene. Todo ello son características de los líderes que arrastran.

Afortunadamente, parece que el proceso destructor de los mejores ha parado y hoy tenemos a uno de nuestros mejores hombres de nuestro porvenir.

Licenciado Homero Héctor del Bosque Villarreal: La Colonia Española al ofrecerle a Usted por mi conducto este convivio responde a su llamado.

Usted ha dicho: “Confiad en mí”.

Los españoles de la Laguna le dicen: “En Usted confiamos”.

“La cofradía del buen Yantar e libar”

Grupo de amigos que los une la amistad, que con disciplina aderezada con algo de actitud lúdica e ingenio se reunían cada quince días en el Parque España a comer, charlar y compartir sus cuentos e historias, donde todo era ocasión para el ingenio y la espontaneidad.

El menú y la invitación a cada  reunión es una muestra de ello.

Una mesa sirve de altar para oficiar sin ceremonia el privilegio de la amistad.

“La amistad añade a la prosperidad cierto esplendor, hace más leve la adversidad compartiendo sus desgracias” (Cicerón).

En el comedor del Parque
España cada quincena
ocupa una mesa gente
distinguida por lo  amena.

El uno se llama Homero,
es marqués y che el siguiente,
está Quique, por supuesto,
y el güero Jaime está enfrente.

A la diestra del creador
de este grupo está Don Pedro,
rematando don Santiago
y el más breve que es Emilio.

Dicen ser siete “Magníficos”,
y lo son, qué duda cabe,
por la amistad que los une,
y ese yantar e libar
que de todo esto es la clave.
Agosto de 1995

“Paco”

No sólo compartió con Emilio la vocación por las actividades en pro de la ciudad, sino que formo una familia con Angelina Colores, hija de los compadres Colores amigos cercanos de Emilio y Elvira.

Francisco Fernández Torres (Paco)
Para Angelina y sus hijos con amor

Mi muy querido Paco:
es bueno que lo sepa. La ciudad,
esta ciudad que Usted amara tanto,
-¡qué raro hablar así, como si el tiempo
y su amor ya no existieran,
cuando ambos para Usted existen más que nunca!-;
su ciudad, digo, hoy miércoles nueve de diciembre,
con la infausta noticia de su muerte
ha despertado.

Sus amigos,
esa siembra que tanto cultivara
durante cada instante de su vida,
nos íbamos mirando sorprendidos,
según nos encontrábamos
en esta cruel mañana intolerable.

Pero, ¡cómo es posible!...
Y Robles de la Torre recordaba
la plática que ayer
tuviera en la calle…
Y su doctor Maeda la que hoy
juzgaba muy cargada de premoniciones
tan lúgubres y tan cumplidas.

Yo le recuerdo a Usted sencillamente
Miembro del 20-30 y alumno aventajado
Del Padre de la Torre.

De ambos obtuvo las armas
para llevar a cabo
la misión que sabía era la suya.
Y desde entonces no hubo descanso.
Sus últimos nueve años fueron
verdadera carrera contra el tiempo.

De los sueños -¿qué cosa que valga
no principia siendo un sueño?-
pasaba a las realizaciones.

Se fueron levantando en
su ciudad museos,
bibliotecas, paseos, esculturas,
jardincillos…

Brevemente se lo digo,
mi muy querido ahijado,
Francisco Fernández Torres:
¡Usted comienza apenas a nacer ahora!.

Torreón notará el peso de su ausencia,
porque su obra realizada
sólo pudo ser hecha por un hombre
capaz de vivir siempre hacia fuera,
hacia los otros… y el mañana.


10 de Diciembre de 1987

 

Alejandro Vilalta

En el movimiento cultural de Torreón, Alejandro Vilalta fue el promotor de la música, no el único, pero sí el más activo.

Adiós, Alejandro Vilalta

En la flor de la edad estabas, Alejandro,
por llena de ilusiones,
de notas musicales,
de conciertos;
planeabas descubrirnos todo el genio
de Albénis,
el misterio inocente y aromado
de su “Iberia”….
¡no hubo tiempo!

Tu pobre corazón
no resistió el empuje de tu espíritu,
¡y ahora ya no estas entre nosotros!;
¿A quién decirle que nos duele tu ausencia?
Con quién llorar, hombro con hombro y de hombre a hombre,
tu partida?

La ciudad misma no sabe
lo que pierde perdiéndote, Alejandro,
aunque siempre ganará lo que diste;
tu gota de agua obstinada
en hacernos sensibles a la música
no ceso de caer día tras día,
desde aquél en que fijaras
tus plantas  - y tu corazón catalán –
en estas tierras.

Tus muchachos del” Francés”,
los de los antiguos coros,
tus abonados más leales
de los conciertos
notarán el vacío que al irte dejas.

Ahora tendrás mil coros celestiales;
desde la eternidad te han esperado.
Y toda tu alegría y todo tu optimismo,
y el ingenuo afecto del que estabas hecho
habrán encontrado, al fin, tierna alcancía.
Nunca más volverás a sentir la soledad.
Yo te presiento rodeado de angelillos,
absorto en una nueva música sin término.

A quienes de antiguo te quisieron:
Don Antonio, el “Chato” Gómez,
Salvador, Carlos, Javier y los Pacheco,
y tu Torreón, ciudad que tanto quiso,
todos reciban mi más sentido pésame
por este corazón que hemos perdido.

Jueves 24 de Mayo de 1984

 

Recordando al “Gordo
Para Concha Herrera Martínez e hijos


Me quitas muerte, amigo tras amigo;
quieres dejarme sólo y sin remedio,
en una soledad de viejo trigo
que no puede ser pan y apenas tedio.

Más si a viejos recuerdos doy asueto
vuelven ellos a ser igual que fueron;
y aquí es fatalidad, donde te reto
haciéndoles vivir cuando murieron.

Nunca vivieron más profundamente
Rafael, salvador, ni Juan Antonio;
Y el “Gordo “ Armando con su faz sonriente,

De todos sus amigos patrimonio,
Vida tendrá en tanto alguno aliente
Que sea de su alegría fiel testimonio.

 

Pedro Garfias

Sin duda un personaje, amigo, que dejó honda huella en Emilio. Su presencia fue breve pero profunda, nunca dejó de recordarlo y hacer referencia a él.

Poeta, refugiado, español.

Adiós a Pedro Garfias

Yo puedo recordar,
como si fuera ahora, Pedro,
nuestro primer encuentro con tu voz.

Estaban Pablo, Enrique y Juan Antonio;
el “Chato”, Rafael y Salvador.

Hablaste del vino, el aceite y la cantera…
y del mediterráneo,
mar semental de la filosofía.

Y fue corta la noche,
que llenaste con la gracia de tu sabiduría.

Un mechón rebelde
tercamente venía a tu mejilla
y tu mano paciente,

con el índice y medio marcados por la nicotina,
lo volvía, constantemente,
al redil de tu oreja….

¿Eres tú un peregrino lleno de soledad?
¿Cómo podía estar solo
quien como tú llevaba
toda su patria dentro
y en Eaton Hasting era capaz
de mostrar los campos andaluces en los ojos?
¿Cómo podía estar solo
quien como tú sentía
el orgullo de ser español
con el mundo girando
a su alrededor?

Nadie como tú nos dijo,
antes o después, Pedro,
con tan genuina emoción,
los versos de Lope o Machado;

por tí sentimos que Becquer se volvía nuevo;
nos mostraste el más allá del romancero
de Lorca;
nos descubriste la clásica novedad de Miguel,
el andaluz de Orihuela;

nos recordaste antes que Octavio,
la perenne actualidad de Rubén,
y nos hiciste el regalote tu propia poesía.

Recuerdo agradecido todo esto
ahora que Pablo me ha dado
la funesta noticia de tu muerte.

Sé que volverás a Torreón.
Y sé también, Pedro,
que si hemos de vernos otra vez
yo he de visitarte….

 

Los Lamberta

La diferencia de edades era suficiente para que sus vidas no se encontraran, pero el destino los puso en la circunstancia de construir una relación de amistad en donde no había razón para ello.

Si bien se conocían, Torreón era un “pueblo chico”, se encontraron (Emilio y Elvira en su viaje de bodas y ellos en un viaje de placer) y fueron compañeros en un tramo de varios días en el camino. Nació una amistad basada en el respeto mutuo.

Dualidad
A Valeriano Lamberta y Carmen Lamberta

Él es de Asturias y en ella la vieja
solera castellana es sentimiento;
el paisaje español que les trae el viento
en las pupilas de ambos se refleja.

Y ese paisaje que la mar aleja
preñado de filial abatimiento
les hace concentrar el pensamiento
en el nuestro, al que tanto se asemeja.

Se reparte su amor en dos afectos:
uno por su asunte campo verde
donde el oscuro chopo se dibuja;

otro por los mezquites predilectos
de esa tierra de aquí, que el verde pierde
bajo el blanco sudario que embruja.

Marzo del 57

 

Los Jaik, Los Ramos Clamont, Los Anchando, Los Safa, Los Maya, Los Pinchu, Los Motola, Los Delgado, Los Alarcón, Los Colores, Los Moreno, Los Hernández Chávez.

No formaron parte del mismo grupo pero ellos fueron los matrimonios amigos con base en la relación familiar, me refiero a amistad de parejas y familias.

Frecuentes reuniones de fin de semana o de finales de año para celebrar y pasar juntos los momentos gratos al igual que los amargos de la vida. Relaciones que en algunos casos perduraron entre los hijos. Reuniones de bohemia, viajes juntos, compadrazgos, días de campo, proyectos comunes y celebraciones fueron las notas de esta partitura que acompañó una constante y grata amistad.

Destaco las atenciones que “Meny”, el Doctor Manuel Anchando, hijo de los Anchando, siempre ha tenido para con Emilio y Elvira en la atención de su salud, sobre todo en esta etapa de la vida.

No puedo dejar de apreciar el cariño que siempre han tenido las hijas de los Colores y los Moreno para con Elvira, que es fecha que siguen en sus reuniones semanales.

 

La margarita
A Mague Alarcón

Víctima de mi locura,
con el si vives y mueres
con el no con que me hieres
al deshojar tu blancura.

Junio del 58

La rosa
A Rosita Maya

Si buscas, como creo yo,
una flor esplendorosa,
vive en el desierto, airosa,
la rosa de Jericó.

Junio del 58

Viento
A Alicia Jaik

Tu nombre sugiere un viento
viento alisio, diligente,
que las velas, dulcemente,
hinchan con cálido acento.

 

Los grupos de amigos fueron conformados ex profeso para compartir la amistad y de paso apoyar algún proyecto.

Como distintivo de grupo utilizaban la corbata de moño, en comparación con aquellos a quienes, por utilizar la corbata de tira, los llamaban “corbatones”. El nombre de “adolfitos”* , les viene por el Presidente Adolfo Ruiz Cortines quien también portaba en su vestimenta cotidiana corbata de moño.

*Cabe mencionar que Existió otro grupo llamado los PANDORA.

A los “Adolfitos”

Permítanme “Adolfitos” que les diga,
con voz cordial y admiración sincera,
que realizan ustedes cimera
razón de la amistad, su esencia y miga.

 

Ese oculto poder de fuerza amiga
tomando a Don Quijote por bandera,
lanzóse airosa a su incursión primera
batiendo al mal y soportando intriga.

En la “mesa adolfera” les contemplo,
oficiantes de culto trascendente:
el culto a la amistad, en noble ejemplo

entusiasta, constante y convincente.
¡Cada pecho “Adolfito” es un gran templo
en el que la amistad es fuente!

Mayo de 55

El Ateneo y el Liceo de la laguna

Tomado de Prosas y poemas
Rafael del Río
Universidad de Coahuila
Sobre poesía mexicana contemporánea.

En Torreón escribe Enrique Mesta, poeta en sus orígenes y poseedor de una cultura filosófica sólida y completa que ha publicado en un estilo rico de limpia ascendencia literaria, un ensayo sobre el muralismo mexicano y tiene listo para publicarse un volumen de “Ensayos de una nueva filosofía del siglo XX”, que contiene sus reflexiones alrededor de los temas filosóficos más inquietantes de nuestros días: Antonio Flores Ramírez, de cultura Universal y selecta, con un estilo nervioso y penetrante; Emilio Herrera que ha preferido olvidar sus mejores aptitudes para dedicarse al comentario periodístico, eso sí lleno de una fina ironía que recuerda el aticismo de France; Manuel Guillermo Lourdes, que junta al ejercicio del pincel, el estilo de una prosa candente; Juan Antonio Díaz Durán de línea Quevedesca indudable y de escrupuloso conocimiento de la literatura castellana; Jesús Cueto Nicanor, enérgico y valiente en la cláusula; Pablo C. Moreno, de inagotable inquietud y de ejemplar capacidad de trabajo, Álvaro Rodríguez Villarreal, que pasó del romanticismo a un sobre-realismo manchado por algunas adjetivaciones según lo evidencia su “Narciso Liberado”; Federico Elizondo Saucedo, que tiene aptitudes para la novela; Salvador Vizcaíno Hernández, que posee cualidades para el ensayo y la crítica y ha escrito poemas de alta inspiración; Joaquín Sánchez Matamoros, de gran cultura general y de estilo literario propenso a un lirismo de fácil aliento; Gloria González Salazar, más joven que los anteriores, pero con grandes dotes analíticas y viva inteligencia y Enriqueta Ochoa, también más joven, de envidiable destino poético que augura gratas sorpresas. Esta última ha publicado “Las urgencias de Dios”, que le ha señalado un sitio seguro en la poesía joven de México, habiendo fundado también en compañía de Gloria González y José Herrera Madrigal la revista literaria Hierba, que va para su segundo número.

 

Los amigos de los primeros años de casados:

A la palomilla

Esta noche habéis honrado
a los amigos Herrera,
y de ese calor que espera
el hombre verse rodeado
su hogar habéis anegado
con gentil cordialidad;
así, en reciprocidad,
muchas gracias aquí nos damos
y pidiendo nos quedamos
por vuestra felicidad.

29 de noviembre de 1957

Nogales

Alberto Maya parece
que sueña puros nogales
y que sueña más reales
con la “suite” del “cascanueces”.

La aurora
Para aurorita Anchondo.

Invitas al arrebol
con tu dulce caridad,
y calmas nuestra ansiedad
anunciándote al sol.

Era símbolo amical
a los amigos sentar
a recia mesa de pino
ofrecerles nuestro vino,
nuestro pan y nuestra sal.

Por esa antigua razón
los Anchondo aquí nos tienen
y a su mesa nos retienen
con lo dicho y corazón.
Julio de 1958

 

Las manos
Para la comadre Licha

En las penas cotidianas
sus manos, lirios cordiales,
ahuyentan lirios filiales
como dos samaritanas;
de la bendición hermanas,
en sus manos la destreza
para acariciar va presa
en dígitos largos finos,
¡antenas son sus caminos
de su corazón que reza!
Febrero de 1958.

Para Alfredo y Licha en su aniversario

Descubrir es descubrirse,
Dejarse ver y estar viendo,
hacer sufrir padeciendo,
entregarse reteniendo.


12 de octubre de 1966

Sin título

Yo no sé qué Dios le ha dado,
Manolo, a tu esposa Tere,
la cuestión es que le hiere
su ausencia a nuestro adorado
Panchito, que está enfadado
por no encontrarla en casa.
Como es de paciencia escasa,
te queremos prevenir;
él te quiere sustituir;
sí, que con Tere ¡él se casa¡
Abril de 1961

Despedida a Tere Crespo

La más bella poesía
- la mejor -,
la que escribe con amor
Manolo, días tras día
para ti,
hoy me hace lugar a mí,
tierna Tere,
para dejarte de Pancho
palabras con que asevere
el afecto bueno y ancho
con que mi hijo,
leal y fijo,
- buen norteño –
te envuelve en su corazón
como un sueño.

 

Tierna Tere:

si su infantil devoción
mañana o pasado muere
en tus recuerdos de aquí,
te aseguro con razón
que él te vera siempre así
como te vió su ilusión
aquel día
cuando la tarde moría
y se grababa a conciencia
-minucias de leyenda-
tu personal apariencia.

 

Crecerás

con los años más y más,
no importa que no te vea,
porque el hombre siempre crea
con sus recuerdos más vagos
arquetipos de virtudes
y sensitivos halagos,
a los que acude confiado
si medir necesita o abatir
imágenes que han marcado
en su mente
adolescente.

Tú te vas, Tere, te alejas,
pero dejas
en nuestro hijito querido
como un huerto florecido
lleno del más noble aroma
que le ungirá caballero,
con una mano de alero
y un corazón compañero,
cristalino como axioma.

Llévate, pues, su mirada
cariñosa;
esplenderá inmaculada,
en la tarde, como rosa
Invierno de 1962

 

Alejandro

Si los años transcurridos
han blanqueado tu cabeza,
es una grata sorpresa
saber que, al fin, has vencido,
pues tú jamás has perdido
la saludable actitud
de mantener tu inquietud
alerta por la cultura
y es tan íntima postura
tu fuente de juventud.
Abril de 1964

A Silvia

Si ese día que tú no has visto
no se le debe temer,
no debe sobrecoger
tu ánimo, ¡por Dios que es Cristo!,
ese otro que ya se ha visto.
Ayer no acaba la vida.
La raíz está hundida
porque ayer es naturalmente
de todo árbol renaciente:
es vigor de nueva vida.
26 de Mayo de 1964

Recordando al “Gordo”
Para Concha Herrera Martínez e hijos

Me quitas muerte, amigo tras amigo;
quieres dejarme solo y sin remedio,
en una soledad de viejo trigo
que no puede ser pan y apenas tedio.

Mas si a viejos recuerdos doy asueto
vuelven ellos a ser igual que fueron;
y aquí es fatalidad, donde te reto
haciéndoles vivir cuando murieron.

Nunca vivieron más profundamente
Rafael, salvador, ni Juan Antonio;
y el “Gordo “ Armando con su faz sonriente,

De todos sus amigos patrimonio,
vida tendrá en tanto alguno aliente
que sea de su alegría fiel testimonio.

 

La margarita
A Mague Alarcón

Víctima de mi locura,
con el si vives y mueres
con el no con que me hieres
al deshojar tu blancura.
Junio del 58

 

La rosa
A Rosita Maya

Si buscas, como creo yo,
una flor esplendorosa,
vive en el desierto, airosa,
la rosa de Jericó.
Junio del 58

Viento
A Alicia JaiK

Tu nombre sugiere un viento
viento alisio, diligente,
que las velas, dulcemente,
hinchan con cálido acento.
Junio del 58


 


 
Emilio Herrera Muñoz